lunes, 18 de enero de 2010

Abracadabra



Esta palabra cabalística apareció hacia el siglo II de nuestra era, inscrita en amuletos, y se creía que poseía ciertas cualidades mágicas. El nombre se tomó de la palabra griega abraxas, que designaba un amuleto en el cual el término latino abracadabra aparecía once veces,  cada vez con una letra menos hasta terminar con una a. El uso de estos amuletos era común en la secta dualista de los gnósticos —creían en un dios y un demonio igualmente poderosos—, que pensaban que la salvación podía ser obtenida mediante el conocimiento esotérico, al que llamaban gnosis. Esta secta fue fundada en el siglo II por Basílides, un profesor de la Universidad de Alejandría, quien postulaba la existencia de Abraxas, un ser que él vinculaba al culto al Sol. A las siete letras griegas de abraxas se les atribuían números, cuya suma arrojaba un total de 365, la cantidad de días que la Tierra tarda en recorrer su órbita. 
Esta etimología de abracadabra es la que suscribe la Real Academia Española en su Diccionario. Sin embargo, no debe desdeñarse la opinión de etimólogos ingleses que señalan que el vocablo latino se puede haber originado en la expresión aramea abhadda kedabrah, que significa 'desintégrate (un mal o una enfermedad) como esta palabra'. 

jueves, 14 de enero de 2010

agorafobia




Se llama así el temor patológico a los espacios abiertos o, en forma más general, a los lugares donde no se puede recibir ayuda. La agorafobia se vincula también al temor a los ataques de pánico, es decir, se trata de una especie de 'miedo al miedo'.

Entre los griegos, el lugar abierto por excelencia era el ágora, la plaza pública donde se reunía la asamblea del pueblo, la ekklesia. Ágora provenía del indoeuropeo ger-l, que también dio lugar a voces como alegoría, categoría y panegírico. En agorafobia, ágora aparece unida a -fobia, del griego phobos 'miedo'. 

La raíz indoeuropea estaba vinculada a la forma gre-g- de la que surgió el vocablo latín grex 'rebaño'. (Ver otras derivaciones de grex en agregar

palinodia




Se llama así la retractación pública de algo que se había afirmado anteriormente. En tiempos de la Inquisición, se decía de aquellos que se arrepentían de alguna herejía que 'cantaban la palinodia', esto es, que se desdecían y negaban lo que habían afirmado antes. 

También se llaman palinodia los escritos y obras literarias cuyos autores se retractan de una opinión o de un punto de vista que habían sostenido en algún trabajo publicado antes. 

El primer ejemplo histórico de palinodia como subgénero literario corresponde al poeta griego Estesícoro, que vivió entre los siglos VII y VI a. de C. Estesícoro había afirmado en un poema que la única culpable de la guerra de Troya había sido Helena, la mujer de Menelao, pero fue obligado a escribir una palinodia para congraciarse con los espartanos, que la veneraban. 

La palabra se formó a partir del griego palin (otra vez) y oidé (canción, poema). Oidé también está en otras palabras de nuestra lengua, como oda y tragedia

jueves, 7 de enero de 2010

Vaticano








Roma es conocida por sus siete colinas —Aventino, Caelio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal— en una de las cuales, el monte Palatino, Rómulo fundó la ciudad, según la tradición. El nombre de esta colina dio origen a la palabra 'palacio'.
Pero fuera de los límites antiguos de la ciudad había otras colinas que fueron incorporadas posteriormente con la extensión de los límites de Roma en el siglo IX. Una de ellas era el monte Vaticano —en latín, Vaticanus mons— donde, mucho antes de la fundación de Roma, los etruscos tenían un pequeño poblado y un oráculo, que emitía vaticinios sobre las cosechas (en latín vaticinium). Es preciso mencionar que, de acuerdo con la pronunciación reconstruida de la época clásica, los romanos pronunciaban esta palabra vatikínium, que dio lugar al nombre del Vatican mons. Fue sólo en la segunda mitad del siglo XIV que el papado se estableció en el monte Vaticano.

perorata


perorata


El verbo perorar alude a la acción de pronunciar un discurso o, también, a la de hablar en forma demasiado solemne en un ámbito familiar. Ese acto se llama peroración y proviene del latín perorare 'declamar', 'pronunciar un discurso'. El verbo latino se formó mediante el prefijo per- y el verbo orare (hablar), con base en la idea de que estas acciones son 'algo más que hablar', denotada por el prefijo.
A veces, un discurso puede ser pesado, molesto o inoportuno y, en estos casos, usamos en español perorata, un vocablo procedente del latín peroratio, -onis. Ése es el uso que le da Pedro de Alarcón en un relato breve:
Iba, pues, el autor a seguir su perorata, cuando la deidad alzó los ojos, y con voz pura, suave e ininteligible pronunció dos o tres palabras en un idioma muy turbio, en alemán probablemente. El gesto con que acompañó estas palabras quería decir, sin duda alguna: "Caballero, soy extranjera y no comprendo jota de lo que usted me dice".


galeno









Es un sinónimo coloquial de médico, usado muy frecuentemente en la prensa, como muletilla de redactores apremiados por la hora que buscan evitar la repetición de la palabra médico. El vocablo proviene del nombre de Galeno, un célebre médico griego que vivió en el siglo II de nuestra era.

Galeno hizo varios hallazgos sorprendentes para su tiempo, tales como descubrir que varios músculos eran gobernados por la médula espinal, demostrar las funciones del riñón y la vejiga, descubrir la diferencia entre venas y arterias y describir las válvulas del corazón. Atribuyó gran importancia a los métodos de conservación y preservación de medicamentos, que aún hoy, casi 2000 años después, constituyen la base de la llamada Farmacia Galénica.

La palabra galeno no apareció en el diccionario de la Academia con su significado actual hasta 1914, aunque fue empleada por diversos autores con ese sentido desde el siglo XVII. Existe otra palabra idéntica, pero con diferente etimología y significado que figura en una entrada separada del diccionario, referida a un 'viento suave y apacible'.

origem da palavra

adefesio

Adefesio se deriva de la antigua locución adverbial ad Efesios, que proviene, a su vez, de las palabras latinas ad Ephesios 'a los habitantes de Éfeso', nombre de una epístola de san Pablo en la que se aludía a las penalidades sufridas por el santo durante su peregrinación a esa ciudad del Asia Menor.

Durante el tiempo que permaneció en Éfeso, san Pablo corrió serios peligros y en una ocasión estuvo a punto de ser asesinado por el populacho, incitado por mercaderes que vivían del culto a Diana Artemisa. El Diccionario histórico de la Real Academia se hizo eco de una leyenda etimológica: un sacerdote iba a leer una de las epístolas a los corintios, pero tomó, por error, la que san Pablo había dirigido a los efesios. Según esta creencia, hoy descartada, ésa es la razón por la cual las afirmaciones equivocadas se llaman adefesios.